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Filosofía de inversión

Nuestro lema, "Guardians of Your Wealth", lo resume perfectamente.

Nuestra filosofía de inversión se basa en una rigurosa gestión del riesgo. Nos hacemos eco de las ideas de Markowitz sobre la doble naturaleza del riesgo en las finanzas, evitando riesgos innecesarios y aceptando aquellos que el mercado compensa. Harry Markowitz (Premio Nobel en 1990) dilucidó dos tipos de riesgo: el específico de la empresa y el sistemático (riesgo de mercado). Dado que el riesgo específico puede mitigarse eficazmente mediante la diversificación sin coste alguno, se convierte en innecesario. Dado que el mercado no recompensa la asunción de riesgos innecesarios, exponerse a tales riesgos tiene poco sentido a largo plazo. Este principio nos impulsa hacia una estrategia altamente diversificada con el nivel de riesgo más bajo posible dentro de cada categoría de riesgo, optimizando nuestras posibilidades de capitalizar el crecimiento económico mundial.

El segundo concepto fundamental gira en torno a la eficiencia del mercado, que probablemente explica los excelentes resultados de nuestras estrategias. La hipótesis del mercado eficiente (“The efficient-market hypothesis”), formulada por Eugene Fama en 1970, sostiene que los mercados financieros procesan con rapidez y precisión toda la información disponible, dejando poco margen a los inversores para superar sistemáticamente al mercado. Fama identificó tres formas de eficiencia del mercado:

  • Eficiencia débil: Los precios de mercado reflejan toda la información comercial pasada, lo que hace inútil el análisis técnico.
  • Eficiencia de forma semifuerte: Toda la información pública disponible se incorpora plenamente a los precios de las acciones, por lo que tanto el análisis técnico como el fundamental resultan ineficaces.
  • Eficiencia de forma fuerte: Toda la información, pública y privada, se refleja en los precios de las acciones, lo que hace inútiles las operaciones con información privilegiada a largo plazo.

Aunque la HME ha reconfigurado el panorama financiero y fomentado el auge de la inversión pasiva, no está exenta de críticas. Los sesgos de comportamiento, la asimetría de la información y las fricciones del mercado cuestionan sus supuestos. Además, las anomalías persistentes, como las burbujas y las caídas del mercado, ponen en duda la fuerte eficiencia del mercado.

A pesar de estas críticas, el trabajo de Fama le valió el Premio Nobel en 2013, lo que subraya la amplia aceptación de la HME. Las implicaciones de las conclusiones de Fama para las estrategias de inversión de LCI son profundas:

Nuestro enfoque establece un equilibrio entre estrategias pasivas y activas, adaptándose a las condiciones del mercado. En mercados muy eficientes, favorecemos las estrategias pasivas para garantizar la exposición, la participación y la minimización de costes. Por el contrario, en mercados menos eficientes, nos inclinamos por la gestión activa para aprovechar las oportunidades.

Aunque nuestra estrategia general se inclina hacia lo pasivo, integramos tácticamente elementos activos en periodos de comportamiento irracional de los inversores. Este enfoque flexible nos permite minimizar los costes, optimizar la rentabilidad y gestionar eficazmente el riesgo.